El enamoramiento descrito desde el punto de vista más científico es la segregación de dopamina, entre otras sustancias que segrega nuestro sistema endocrino que dan lugar a cambios fisiológicos y químicos. Esto se traduce en una sensación de felicidad y atracción hacia otra persona.
Pero esto es pura teoría, cada uno podría dar su propia definición del enamoramiento, y puesto que es un sentimiento personal e intransferible, en mi opinión todas serían ciertas y más que respetables.
Sin embargo, la irrupción de las nuevas tecnologías nos plantea un debate interesante, pues ya es un hecho que existen relaciones personales con un factor de enamoramiento entre dos personas que solo se comunican a través de las nuevas tecnologías. Me parece fundamental añadir que para mí el enamoramiento está fuertemente ligado a la atracción sexual, y eso tendréis que darme la razón.
Pongamos por caso, y para no dispersarnos que dos personas que están solas se conocen a través de un chat, hablan, hablan y hablan sin tan siquiera una imagen, y ambas quedan enamoradas. Comienzan una relación personal basada en un imagen creada a partir fantasías que basarán en el carácter que creemos que tiene esa persona interpretando sus palabras escritas. Este enamoramiento podría quedar destrozado con una imagen, o una conversación a través de la webcam, que no solo nos da una imagen física de su rostro, sino las características de su voz y de su forma de hablar. Pero no sabemos aún cómo se mueve esa persona cuando baila o cuando pasea, rasgos de su persona que podrían enamorarte o todo lo contrario.
Como ya he dicho, esto es un hecho, ocurre. Las personas se pueden enamorar de personas a través de máquinas, a pesar de que este procedimiento no nos deja conocer algunas características básicas que la convivencia nos daría.
Yo os planteo otro dilema ¿las personas podrían llegar a enamorarse de una máquina? Pongamos por caso, que después de que se haya producido este enamoramiento, tan solo fundado por las conversaciones escritas, resultase que no hay nadie detrás, que es tan solo una "ente" el que responde. ¿Se desharían los sentimientos? ¿Eran reales esos sentimientos por una persona que habíamos creado a imagen y semejanza de lo que sería para nosotros un "príncipe azul"?
En esto, la ciencia ficción, una vez más, va por delante y nos dice que sí. Y yo, personalmente, no lo veo tan descabellado. Al menos, no mucho más que la opción anterior. Al fin y al cabo podría reportarnos las mimas experiencias, exactamente las mimas. Posiblemente, en un futuro no muy lejano, la inteligencia artificial (lean la entrada de Carmen) sea capaz de tener una conversación coherente, o incluso un cuerpo, tal vez inmaterial como un holograma.
Supongo que los sentimientos seguirían ahí pero quedarían sepultados bajo una sensación de frustración y engaño. Hoy en día es posible enamorarse de diversas maneras y la verdad no me resulta difícil imaginar que eso pudiese pasar. Dicho caso que nos ofreces me recuerda a la película "Her" y la verdad es que con los tiempos que corren, no me extrañaría que un día de estos la realidad supere la ficción.
ResponderEliminarMaría Navarro
Efectivamente, la película "Her", cuyo trailer se puede ver en la entrada, es una de las inspiradoras de esta entrada.
EliminarMuchas gracias por tu comentario y participación
Yo personalmente creo que no te puedes enamorar sin conocer personalmente (físicamente) a una persona, a través de una máquina, o al menos hacerlo de forma intensa. Dejaríamos atrás un montón de cosas importantísimas al enamorarte verdaderamente de una persona como podría ser el olor, la colonia, el tacto de la piel, del pelo... Es obvio que se puede crear una químca, un cariño, pero si el contacto físico falla... Creo que no hay nada que hacer.
ResponderEliminarDespués de tanto criticar esto, he de decir que sin embargo las nuevas tecnologías favorecen mucho a las personas que por cualquier motivo han tenido que separarse y llevan una relación a distancia.
Si queréis leer más sobre nuevas tecnologías... O no tan nuevas, pinchad aquí: generacionmessenger.blogspot.com Un saludo :)
Aunque con este comentario con el que te voy a responder no lo parezca, tengo que darte la razón. Sin embargo, no entiendo por qué nos alarmamos tanto en el siglo XXI y personas que han nacido entre ordenadores ante esta idea. Tengo amigos, y estoy segura de que hoy en día mucha gente, que no he conocido en persona y cuya compañía a través de los chats echaría mucho en falta si algún día desapareciese. Ese comentario escrito que te anima o que te entristece o que te enfada... proviene de una persona y de ella solo te llegan sus palabras y al imaginar todo lo demás estés poniendo probablemente lo que más te conviene y es por eso que enamorarse de ese fantasma es más fácil. No nos enamoramos de alguna manera de los actores de cine por su actuación en un determinada película.
EliminarAun queda mucho sobre lo que reflexionar.
Muchas gracias por tu comentario y participación
Desde mi punto de vista, una de las cosas que tiene el estar enamorado de alguien es conocer de memoria todos los detalles que te gustan de la otra persona, los recuerdos de momentos con ella en los que te ha hecho sentir algo especial; pero también ser consciente de los defectos que tiene y aceptarlos.
ResponderEliminarEn las relaciones virtuales, muchos detalles son imposibles de conocer, e inevitablemente nuestra mente los recrea a nuestro gusto. Visto de este modo, sólo se está enamorado de la otra persona en parte, puesto que la otra parte no le pertenece a ella, sino a nuestra imaginación.
Esta misma lógica se le puede aplicar al enamoramiento con una máquina: en el caso de existir alguna con una "profundidad psicológica" capaz de prendar a un ser humano ¿qué proporción de ese amor es por la máquina y cuánto por la fantasía que la rodea?
Un entrada muy interesante.
Te doy la razón y al igual que a Ana debo ponerte muchas pegas. Yo creo que es posible, aunque no sea deseable. Conozco parejas que prácticamente tienen una relación a distancia basada en los emoticonos de whatssapp y ellos se sienten muy enamorados y así lo viven en las pocas ocasiones en las que pueden encontrarse. ¿Cómo es posible entonces que sigamos siendo tantos los que no creemos en esta clase de amor?
EliminarLola esto va cogiendo nivel, yo lo asocio a un amor platónico actualizado porque el verdadero amor tiene que tener, en mi opinión, conocimiento real, físico, es necesario el roce, el calor, la presencia del amado es importante y la ausencia causa dolor.
ResponderEliminarAdela Requena
Muchas gracias por tu participación incondicional Adela
EliminarPara mí el amor empieza y termina en el contacto con la persona amada, pasear juntos cogidos de la mano, compartir una cena, ir juntos al teatro, besarse, mirarse… ¿Todo eso lo puedes hacer con una máquina? Estoy segura que no y además no me gustaría nada que mi único amor fuera el que me ofrece una imagen virtual de alguien o algo que no sabes como es.
ResponderEliminarDesde luego pasar toda la vida y "envejecer" con este tipo de amor no sería algo deseable. Este enamoramiento no se puede plantear como modo de vida. ¿Pero acaso no ayudaría a aquellos que deseándolo fervientemente no consiguen compartir su vida con alguien?
EliminarMuchas gracias por tu comentario y participación
La tecnología mejora la comunicación que es un ingrediente básico y necesario en las relaciones personales, por tanto puede contribuir, pero ¿amor por la máquina? ¿amor a través de la máquina? Sin cuerpo a cuerpo, sin bis a bis, sin face to face.... busca otro nombre, puede ser grato, puede ser divertido, pero ¡eso no es amor!
ResponderEliminarEs posible que lo hayas resumido todo perfectamente. Este tipo de amor resultaría grato y divertido aunque siempre estaría la carencia más importante: el contacto físico. Todos estamos siendo muy políticamente correctos pero a nadie se nos olvida que el enamoramiento y las relaciones de pareja van ligadas al deseo sexual y que esta sería una área en la que una persona enamorada de una máquina tendría que echarle mucha imaginación.
EliminarMuchas gracias por tu comentario y participación